Fanfic LCS:
"Efectos Secundarios" (Leeris)
Cuando la sirvienta les hubo servido se retiró de la sala dejándolos solos.
Fuera, junto con los consejeros, sirvientes y demás parafernalia real, se habían quedado su Majestad el Rey y el Caballero Sol. Pero ahora, solos, mientras tomaban el té, únicamente eran Archie y Creus. No hacía falta formalidades. Se conocían desde hacía demasiado tiempo.
Le dijo que probara la tarta que había hecho preparar especialmente para él. Él se lo agradeció con una verdadera sonrisa radiante. Para esa tarde no habría asuntos oficiales. Nada sobre el Palacio Real. Nada sobre la Iglesia de la Diosa de la Luz. Necesitaban ese descanso o sus trabajos públicos acabarían afectando (más) a su relación personal. Uno había visto crecer al otro. Para el otro, uno era el hermano de su Maestro. Y esto tenía que ser más importante que las diferencias que ambos habían tenido últimamente.
Uno lamentaba que la Reina no pudiera acompañarles. El otro se quejaba de que Nee-nee no le escribía desde hacía tiempo. Calma y tranquilidad mientras hablaban de todo y nada importante, entre sorbos de té y bocados de tarta.
En un momento indeterminado empezaron a escuchar ruidos. Parecía que se estaba produciendo un alboroto. Ambos guardaron silencio y giraron la cabeza hacia la puerta para intentar descubrir que ocurría en el mismo instante que esta era abierta bruscamente.
Su Majestad casi derrama su té. Sol saltó de su asiento poniéndose en guardia. Un grupo de caballeros reales se acercaba alertado por el alboroto mientras otros reprendían al caballero santo por haber irrumpido de forma tan ruda la reunión. Creus no tuvo ni ocasión de reprenderle por su falta de modales.
El caballero santo ignoró todo esto. No era momento de ceremonias ni formalismos. Con la urgencia escrita en el rostro solo saludó rápidamente antes de decir:
-¡Capitán Caballero Sol! ¡Se le necesita urgentemente en el Templo Sagrado! ¡El Capitán Caballero Hielo…
Sol abrió los ojos por lo que acababa de escuchar. Incluso el Rey se levantó alarmado. Los caballeros reales que lo habían escuchado reaccionaron rápidamente despejando el camino a modo de escoltas cuando el Caballero Sol salió corriendo de la sala.
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Uno lamentaba que la Reina no pudiera acompañarles. El otro se quejaba de que Nee-nee no le escribía desde hacía tiempo. Calma y tranquilidad mientras hablaban de todo y nada importante, entre sorbos de té y bocados de tarta.
En un momento indeterminado empezaron a escuchar ruidos. Parecía que se estaba produciendo un alboroto. Ambos guardaron silencio y giraron la cabeza hacia la puerta para intentar descubrir que ocurría en el mismo instante que esta era abierta bruscamente.
Su Majestad casi derrama su té. Sol saltó de su asiento poniéndose en guardia. Un grupo de caballeros reales se acercaba alertado por el alboroto mientras otros reprendían al caballero santo por haber irrumpido de forma tan ruda la reunión. Creus no tuvo ni ocasión de reprenderle por su falta de modales.
El caballero santo ignoró todo esto. No era momento de ceremonias ni formalismos. Con la urgencia escrita en el rostro solo saludó rápidamente antes de decir:
-¡Capitán Caballero Sol! ¡Se le necesita urgentemente en el Templo Sagrado! ¡El Capitán Caballero Hielo…
Sol abrió los ojos por lo que acababa de escuchar. Incluso el Rey se levantó alarmado. Los caballeros reales que lo habían escuchado reaccionaron rápidamente despejando el camino a modo de escoltas cuando el Caballero Sol salió corriendo de la sala.
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