
Novela original en japonés por: 金斬児狐 (Kanekiru Kogitsune)
Re:Monster
Traducción: Xeniaxen
Traducción: Xeniaxen
Día 675
Aún no sé por qué [Parnassos Mutian] se metió en la fabricación de drogas mágicas ilegales ni con qué intención las distribuía, ya que ni el cabeza de la [Familia Guphendamon] conocía ese tipo de asuntos. Imagino que los únicos que lo sabrán serán el director de [Parnassos Mutian] o sus ejecutivos. Personalmente es algo que me genera curiosidad, así que pienso seguir investigando. ¿Cuál será realmente su propósito?
En cualquier caso, pese a las dudas, he decidido regresar a mi objetivo. Tras varios días de desvío, me he adentrado desde por la mañana en [Teatro Itinerante de las Mil Artes – Pierrotpía Mimother]. Pasando al lado de los padres e hijos que, como de costumbre, disfrutaban del lugar, me he dirigido hacia las profundidades siguiendo el flujo de los exploradores con el mismo objetivo.
Al llegar a la bifurcación, he evitado la ruta del callejón sin salida y he probado a avanzar por otra distinta. Esa ruta no difería demasiado en contenido con la zona que completé el otro día. Pasillos extraños, colores cambiantes, un vasto laberinto, la aparición de monstruos de mazmorra y artilugios especiales instalados.
Aunque había variaciones según el lugar, todo me resultaba algo familiar. Sin embargo, esta vez expandí mis sentidos lo máximo posible y, tras avanzar tolerando dejarme algunas cosas por el camino, logré llegar a la siguiente área a altas horas de la noche.
La siguiente área era un espacio extraño y diferente a todo lo anterior. Al haber sido todo pasillos hasta ahora, la amplitud de este espacio resultaba muy llamativa, con un techo situado a una altura lejana. La iluminación del techo era escasa, y la tela de su forro interior, roja y negra, difuminaba sus límites de color cuanto más arriba se miraba hasta integrarse con la oscuridad, permitiendo a la vista apenas distinguir cómo se entrecruzaban en capas múltiples vigas y redes a modo de telaraña.
Debajo de eso, en circunstancias normales, debería haber un escenario gigantesco acorde a la magnitud de una representación y un patio de butacas capaz de albergar a una enorme cantidad de espectadores, pero no era así. No había un solo escenario, sino unos cien. Variaban desde minúsculos escenarios de apenas unos dos metros de diámetro, hasta escenarios gigantescos de más de cien metros. Aunque diferían en tamaño, todos los escenarios eran circulares, y sus superficies lucían acabados de pintura en tonos rojos, blancos, dorados, negros y violetas, conservando una vistosidad similar al maquillaje de un circo. No obstante, esa vistosidad no era la de algo nuevo, sino que estaba desgastada, desconchada y agrietada, quedando marcadas las huellas de haber sido el lugar donde incontables personas se han erigido, han bailado, han caído y han derramado sangre. Esos escenarios redondos no estaban alineados de forma ordenada. A simple vista dispuestos de forma caótica, si se contemplaban desde las alturas formaban la sonrisa de un payaso demente.
En el gran escenario correspondiente a la nariz roja del payaso, parecía hallarse instalado un artilugio especial ausente en otros lados, rodeado de objetos de atrezo de todos los tamaños. Mientras que en la parte superior había dispuestas vigas de acero, cadenas y cables para realizar números de funambulismo. Asimismo, en los demás escenarios también se observaban herramientas preparadas acorde a su tamaño.
Y la grada de espectadores que se suponía debía rodear tales escenarios no estaba. El espacio que originalmente debería estar allí no existía. En su lugar, lo que había eran edificios cuadrados y sencillos. Había bastantes y, por lo que se apreciaba a simple vista, todas las paredes de este vasto espacio poseían la misma estructura. Fuera de los edificios había carteles colgados con el dibujo de un cuchillo y un tenedor cruzados, o carteles erigidos con una almohada dibujada. Además, otros exploradores extenuados entraban en esos edificios y parecían estar haciendo algo allí.
Dejando los edificios junto a las paredes para investigarlos más tarde, dirigí mi atención hacia los escenarios. En algunos de ellos había otros exploradores de pie. Mientras que allí había quienes libraban combates a muerte con los monstruos de mazmorra que se generaban sobre las tablas, también se veía la figura de exploradores realizando algún tipo de número artístico, aunque fuera torpemente. La escena producía una impresión como si un circo y una arena de combate se hubieran fusionado.
A simple vista parecía haber un mayor número de personas combatiendo, pero la fuerza de los monstruos de mazmorra que ejercían de oponentes en ese caso parecía superior a la de los monstruos con los que me topé por el camino. ¿Cabría llamarlos especímenes reforzados? Como también había escenarios redondos donde había varios de ellos, su dificultad debía de ser altísima.
Además, alrededor de los escenarios había espectadores de unos treinta centímetros con forma de muñecos de palito. Los muñecos de palito eran de una gran variedad cromática —rojos, blancos, negros, amarillos...— y enviaban vítores. Cuanto más espectáculo ofrecía el combate a muerte que se libraba en el escenario, mayor era el número de espectadores de palito y más concurrido resultaba. Al recibir las aclamaciones, los movimientos de los exploradores de ese lugar mejoraban; tal vez estuvieran recibiendo algún tipo de bonificación.
Sin embargo, en la mayoría de los escenarios donde se combatía apenas había espectadores de palito y, a pesar de estar luchando con todas sus fuerzas, flotaba una especie de desolación. En algunos escenarios recibían abucheos, y los movimientos de los exploradores empeoraban a plena vista. A diferencia de los escenarios con ambiente animado, era como si hubieran recibido una penalización severa.
Por contra, los escenarios donde se realizaban números artísticos parecían congregar a una cantidad respetable de espectadores de palito aunque la actuación fuera extremadamente torpe. Allí, si el número era puramente bueno el ambiente se caldeaba más, e incluso si era malo surgían vítores de ánimo. Por lo visto, los espectadores de palito eran uno de los artilugios clave de este lugar.
Mientras caminaba observando los alrededores de ese modo, un monstruo se interpuso en mi camino. Poseía una complexión estirada verticalmente de forma extraña. Medía más de tres metros de altura, y lo que envolvía su delgado y largo cuerpo era un frac negro y un chaleco carmesí. En la pechera llevaba clavadas incontables entradas a modo de adorno floral, y lucía una chistera de aspecto antiguo calada hasta las cejas. Su rostro presentaba una blancura similar a la de una estatua de yeso, con finas grietas surcando sus mejillas. Solo su ojo derecho resplandecía con un tono azul pálido. El ojo izquierdo era completamente negro, como un oscuro agujero troquelado.
El monstruo levantó el ala del sombrero con unos dedos extrañamente largos enfundados en guantes blancos, y curvó silenciosamente las comisuras de sus labios. Sonreía de manera inquietante. Aquella sonrisa no era de bienvenida, sino precisamente la sonrisa de un depredador que evalúa a su presa.
El nombre del monstruo era Taquillero Suren. Era uno de los jefes de área de este lugar y el guardián que dominaba las reglas especiales de aquí, que impedía a los exploradores avanzar hacia las capas profundas.
Día 676
Aquí el combate fuera del escenario está restringido, por lo que resulta imposible entablar luchas privadas. Intenté asestarle un golpe al Taquillero por probar, pero fui repelido por un extraño campo de fuerza, por lo que se trata de un poder coercitivo bastante potente.
Dejando eso a un lado, para seguir avanzando es necesario actuar en el escenario, ya sea combatiendo o realizando algún número artístico, y reunir un millón de aclamaciones, otorgadas por el público de muñecos de palito: los Stick Audience. Las aclamaciones son una divisa especial que solo se utiliza aquí, empleable en los edificios situados junto a las paredes. Dado que los edificios albergan de todo, desde establecimientos de comida hasta posadas, al parecer es posible hacer vida en este lugar.
Sin embargo, si se gastan las aclamaciones en los edificios, el objetivo de acumular el millón necesario para continuar se va alejando. Por tanto, surge la necesidad de buscar la manera de obtener la mayor cantidad posible de aclamaciones de una sola vez y en el menor tiempo posible. Aunque derrotar a los monstruos de mazmorra en combate otorga una cantidad fija de aclamaciones, la bonificación que se obtiene de los Stick Audience es sustancialmente mayor. Estos otorgan bonificaciones si el espectáculo es bueno y penalizaciones si es malo, por lo que al parecer se requiere cierto carisma para ponérselos de parte de uno en la medida de lo posible.
Todo esto me fue explicado de forma muy detallada por el propio Taquillero Suren anoche. Se ve que él también desempeña la función de ofrecer explicaciones a todos aquellos que logran llegar hasta aquí.
Por lo pronto, tras salir de la posada donde empleé quinientas de las mil aclamaciones que recibí como premio de participación, y habiendo desayunado por valor de las otras quinientas, a primera hora de la mañana, me he subido al escenario.
En ese momento, resonó en mi mente la elección entre combatir o realizar un número artístico. Opté por el número artístico. El tamaño del escenario era de unos dos metros de diámetro. No había espectadores Stick Audience en los alrededores, ni tampoco llamaba la atención de otros exploradores. Estaba ubicado en la periferia, bastante alejado del escenario principal, y por su tamaño el número que se podía realizar era limitado.
Así pues, lo que elegí fue malabarismo de lanzamiento. Comencé con cinco bolas y fui aumentando la cantidad progresivamente. Al cabo de un rato, los Stick Audience comenzaron a congregarse fuera del escenario y a enviar vítores. Supongo que eso se convirtió en una bonificación, pues mis reflejos y la velocidad de reacción mejoraron, mientras que la trayectoria de las bolas y la sensibilidad de mis manos se agudizaron. Pude realizar el malabarismo en mejores condiciones que de costumbre y, finalmente, el número de bolas superó las quince. Al llegar a ese punto, la cantidad de Stick Audience superaba claramente a la de los escenarios colindantes y, tras recoger las bolas y hacer una reverencia al final, ingresé diez mil aclamaciones como recompensa por una sola actuación.
Las aclamaciones se almacenan en un collar que me entregó el Taquillero Suren. Es su única función y desaparecerá al abandonar este lugar. Dado que las aclamaciones no se pueden transferir a terceros salvo en el momento de obtenerlas, al parecer hay exploradores que terminan prolongando su estancia involuntariamente al darles lástima desperdiciar las acumuladas.
En cualquier caso, así dio comienzo mi período para amasar fortuna en el circo.
Día 677
Resulta que cambié los objetos que lanzaba (de bolas a cuchillos y espadas pesadas), pero la cantidad de aclamacions y la afluencia del público de muñecos de palito cayeron a medida que repetía el tipo de actuación. No obstante, al cambiar a un escenario más grande y realizar un número de lanzamiento de cuchillos, la cifra de aclamaciones y la presencia de los Stick Audience volvieron a subir.
Así pues, aunque ayer me esforcé por mis propios medios, hoy he decidido usar las herramientas que compré en los edificios. Entre las edificaciones abundan los locales de restauración y las posadas, pero también hay tiendas que venden artículos mágicos para espectáculos a precios elevados. Compré dos en concreto: un cascabel antiguo y una entrada dorada. Ambos son artículos de lujo que cuestan diez mil aclamaciones cada uno en la compra inicial. Son artículos consumibles cuyo efecto consiste en otorgar una bonificación que incrementa la obtención de aclamaciones durante un tiempo determinado.
El cascabel antiguo se llama [Audience Bell]. Exteriormente parece una campanilla hecha de latón, con figuras de muñecos de palito bailando grabadas en la superficie. Al agitarlo, emite un sonido claro y la cantidad de Stick Audience congregados alrededor del escenario aumenta. La entrada dorada se llama [Golden Ticket]. Es un artículo que desaparece al rasgarse antes de empezar la actuación, pero duplica la cantidad inicial de aclamaciones recibidas. Sin embargo, su estoc es reducido y requiere cumplir ciertas condiciones de compra, por lo que solo está al alcance de quienes generan buenos ingresos.
Utilizando ambos objetos, presenté mi número de hoy sobre las tablas. Esta vez elegí un escenario de unos treinta metros de diámetro. Al disponer de mayor espacio que al principio, el abanico de números posibles era más amplio. Opte por hacer equilibrio sobre una pelota, aunque no se trataba de una actuación convencional: con los ojos vendados y manteniendo el equilibrio sobre una pelota de un metro de diámetro, hacía malabares con diez cuchillos mientras los clavaba en unas dianas colocadas a los lados de la cabeza y entre las extremidades de un explorador de mediana edad encadenado a una cruz, sin llegar a tocarlo.
Al explorador ayudante lo contraté por un salario diario de tres mil aclamaciones. Es un desastre de sujeto que apenas sabe hacer números artísticos, tampoco consigue ganar lo esperado en combate y, para colmo, ha acumulado deudas en una casa de apuestas de uno de los edificios. No sentí ningún remordimiento por si le rozaba un cuchillo. Aun así, completé el número hasta el final procurando no acertarle.
Gracias al uso de los objetos, las aclamaciones obtenidas alcanzaron las trescientas mil de una sola vez. Casi una tercera parte de la cifra necesaria conseguida en una sola actuación estelar. Y aunque la bonificación desaparece, los Stick Audience congregados permanecen durante varios pases. Para aprovechar la ocasión, repetí el número un par de veces y, a medida que el público empezaba a dispersarse, fui cambiando la mecánica: puse a girar al explorador en la cruz, sustituí los cuchillos por dagas ardientes y terminé haciendo el equilibrio sobre la pelota del revés para lanzar los cuchillos con los pies.
Para cuando cayó la noche, la cifra total acumulada ascendía a cuatrocientas cincuenta y seis mil aclamaciones. Le invité a una cena y a un poco de licor de mazmorra al explorador que me acompañó por su sueldo diario, mientras ideaba el plan para el día siguiente.
Si todo sale bien, mañana o pasado mañana podré avanzar a la siguiente sección.
Día 678
Por esa razón, resulta crucial utilizarlos con planificación. Así pues, para explorar si existía algún otro método eficiente, hoy decidí elegir el combate sobre el escenario en lugar de una actuación, a diferencia de lo que venía haciendo. También quería comprobar cuántas aclamaciones podía amasar por esta vía.
Subí al escenario y elegí el combate. La cantidad de espectadores Stick Audience congregados alrededor en ese momento era sensiblemente inferior a la de las actuaciones anteriores. Como era de esperar, los números artísticos atraen una mayor atención.
Como era algo que ya tenía asumido, pasé a elegir al oponente entre las opciones que aparecieron. El tamaño de este escenario era de unos cuarenta metros de diámetro. Bastante amplio, pero una extensión que se antoja algo ajustada si se pretende combatir corriendo libremente en todas direcciones.
Descarté las opciones de oponentes demasiado grandes para no sentirme encorsetado y, como resultaría aburrido enfrentarme a algo demasiado débil, elegí a un monstruo de mazmorra poderoso: un Under Study.
En origen, esta criatura no es más que una sombra con forma humana. Sin embargo, su habilidad consiste en copiar a quien se le opone, por lo que la figura y la forma del Under Study erigido en el escenario eran exactamente iguales a las mías. Aun así, por lo visto no es capaz de realizar una copia absoluta y perfecta. Cuando el objetivo a copiar supera cierto límite, parece que, al margen de la apariencia externa, no logra reproducir sus facultades ocultas.
Pese a todo, la escena mostraba a dos seres idénticos enfrentados en el escenario. Empuñando sendas lanzas carmesí, comenzamos a intercambiar estocadas y barridos a modo de espejo. Fui acelerando la velocidad de mi lanza carmesí de manera muy gradual para medir hasta qué punto era capaz de copiarme el Under Study, hasta que la lanza terminó convertida en un destello rojo que dominó el espacio. Resonaban agudos estruendos metálicos, saltaban chispas deslumbrantes y la carne desgarrada por la punta salía despedida. Toda esa carne pertenecía al Under Study, por supuesto. La carne desperdigada se teñía de negro al cabo de unos instantes y se disipaba en el vacío.
Como tenía pensado comérmelo más tarde, esto no entraba en mis cálculos, pero lo di por sentado asumiendo que al morir se desvanecía. Mientras le atravesaba un brazo, le cercenaba ambas piernas y le decapitaba, observé la reacción del entorno. Al principio combatí de forma lo más equiparada posible y fui aumentando el ritmo progresivamente. También apañé el choque de las lanzas carmesí para que sonara de forma algo rítmica, haciendo que pareciera una danza marcial.
Acaso por esta puesta en escena, la cantidad de Stick Audience congregados fue elevada y la acogida resultó positiva. A mitad del combate recibí la bonificación de sus vítores, por lo que mi estado físico y mental se encontraban en plenas facultades. La cifra de aclamaciones obtenidas por el combate ascendió a quince mil. Diez mil se debían a haber derrotado al Under Study, un monstruo de mazmorra que, en circunstancias normales, sería un enemigo formidable. Las cinco mil restantes fueron la aportación del público.
Para el poco tiempo que estuve, se puede amasar esta cantidad con solo pulir un poco el combate. Por desgracia, la carcasa del Under Study se disolvió en el vacío al asestarle el golpe de gracia, por lo que no pude degustarlo en el aspecto culinario. Pero como método de financiación no estuvo nada mal. Con el siguiente monstruo de mazmorra procuraré elegir una especie cuya carcasa no se desvanezca y permanezca intacta.
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