08/12/2025

Los diarios de la boticaria 3 - 26




Webnovel original en japonés por: 日向夏 (Natsu Hyūga)
Los diarios de la boticaria
Volumen 3



Traducido por: Xeniaxen


Capítulo 26
Lazos

Las plantas de dondiego de noche, blancas y rojas, florecían sin control. Algunas habían perdido sus pétalos y ahora exhibían sus frutos negros de esfera perfecta. Maomao caminó hacia ellas. Ante ella se extendía un campo de hierba alta. ¡Cling, cling! Oyó el sonido de los insectos, similar al de una pequeña campana. Maomao apartó la hierba. Había una sombra agachada en el centro del campo. La joven, de alta estatura, pero rostro infantil, estaba recogiendo insectos y metiéndolos en una jaula. Justo cuando iba a introducir el tercer ejemplar, finalmente se percató de la presencia de Maomao a sus espaldas.

—¡Hola! ¿Me ayudas a coleccionarlos?

Shisui le mostró la jaula de insectos con una sonrisa radiante. La pecosa boticaria negó con la cabeza y la inclinó lentamente. Justo cuando iba a levantar la cara para hablar, Shisui negó con la cabeza y se puso el dedo índice sobre la boca.

—¿Puedes dejarme estar un poco más así? Justo cuando nos habíamos hecho amigas...

—...

Shisui pareció darse cuenta de algo por la actitud de Maomao. Un atisbo de tristeza se asomó a su sonrisa inocente.

—Supongo que no puedes...

Se escuchó una voz llamando a alguien a lo lejos. Eran las doncellas buscando a la consorte Loulan. Shisui se puso delante de Maomao y le ofreció la jaula de insectos. El sonido de un cascabel resonó.

—Este insecto, cuando la hembra pone huevos, se come al macho. Y eso que tiene un canto muy bonito —contó Shisui. Bajó las pestañas y susurró al oído de Maomao—. Es como aquí, ¿verdad? —declaró. No era la voz de una niña inocente, sino la de una mujer un poco ronca—. Los malos bichos traen la mala fortuna. El trabajo de un boticario es detenerlos.

Shisui pasó junto a Maomao. Cuando esta se dio la vuelta, la niña inocente había desaparecido. Una mujer de ojos penetrantes estaba rodeada de varias sirvientas. Le pusieron un vestido brillante sobre los hombros. Le aplicaron carmín en los labios sin maquillar y le pintaron un huadian en la frente. (NT: Un huadian es un adorno de maquillaje tradicional chino para mujeres que se aplica en la frente, entre las cejas. Consiste en un patrón decorativo, a menudo con forma de flor, que puede ser pintado o pegado y se elabora con diversos materiales como oro, papel o plumas.) Cuando se puso una corona con extrañas plumas de ave exótica, la doncella que Maomao conocía había desaparecido.

—Consorte, volvamos rápido.

—Lo sé.

La voz dura de la mujer dejó atrás a Maomao. Había un muro claro allí. Una simple doncella y una consorte de alto rango; sin una relación de amo y sirviente, no había conexión. La consorte se alejó, agitando sus largas plumas de la cola con el viento, como si Maomao no existiera. Y solo el sonido del cascabel resonó en la jaula de insectos.



«Los malos bichos traen la mala fortuna, se quedó pensando Maomao. ¿Qué quiso decir Shisui con esa última frase? Gruñó mientras pulía la vajilla de plata de su pabellón. Si se detenía para gruñir, la dama de compañía principal, Hongnyang, seguro que aparecería de la nada y probablemente la regañaría, así que no se detuvo. Últimamente, los puñetazos de Hongnyang se habían vuelto más contundentes. «¿Malos bichos y mala fortuna...? ¿Será un juego de palabras, o una metáfora? ¿O tal vez no es nada de eso?», siguió cavilando.

A ella no le importaba la mala fortuna o las desgracias. En el mundo, si suceden cosas malas es porque hay una causa. Ahora bien, si se mencionaba a un boticario en la misma frase, sonaba como a una enfermedad que no se había podido curar. «Hay insectos que transmiten enfermedades... ¿Se refería a eso? ¿O me estaba tomando el pelo?», intentó deducir. Podía interpretarse de cualquier manera.

Maomao pensó en la chica: Shisui. Decir que no sabía nada de ella no era mentir. Y decir que sabía algo, también era cierto. En resumen, no lo entendía. Se hizo de noche sin que pudiera llegar a una conclusión convincente, y llegó la visita del Emperador. Puso una cara compleja al ver el vientre crecido de la consorte Gyokujou. Era sabido que últimamente también visitaba a la consorte Lihua con frecuencia.

En su rol de catadora, Maomao sorbió las gachas con vinagre de jengibre y miró de reojo al Emperador. Él miraba con afecto a su hija, la Princesa Lingli.

Una vez, cuando la consorte Gyokujou no estaba, el Emperador le preguntó a Maomao si había alguna manera de saber el sexo del bebé mientras este aún se estaba gestando. Maomao solo pudo negar con la cabeza, diciendo que no lo sabía. Recordó que el Emperador había bajado un poco la mirada al conocer su respuesta.

Si las dos consortes de alto rango iban a tener un hijo, el sexo y el orden de nacimiento serían cruciales. El hijo de la consorte Gyokujou nacería antes, pero se desconocía su sexo. Si era otra niña, ¿qué pasaría?

Parecía que el Emperador quería que la consorte Gyokujou diera a luz a un niño. Eso no significaba que descuidara a la consorte Lihua. Más que una diferencia en el afecto que sentía por ellas, puede que la consorte Gyokujou fuera más conveniente para el Emperador por razones políticas. Parecía un buen padre jugando con la Princesa Lingli en su regazo, pero era un noble. Para las personas de alto rango, los lazos de sangre son amistades y, al mismo tiempo, enemistades. En la historia, hay muchos parientes de consortes que intentaron eliminar a los hijos varones nacidos para que su padre no fuera un obstáculo. El Emperador probablemente pensaba que esta preocupación era menor con los parientes de la consorte Gyokujou y la consorte Lihua. «Qué viejo tan astuto», se dijo Maomao.

Y luego, el Emperadorse dirigió a los pabellones de las otras consortes. Ayer, se suponía que había ido al de la consorte Loulan.

—...

—¿Qué te pasa? —preguntó Hongnyang con una cara algo extraña al ver que el movimiento de la cuchara de Maomao se había detenido.

—No, no es nada.

Maomao puso el tazón de gachas en la mesa y se enjuagó la boca. Luego, tomó el siguiente plato. Ella, una experta en sustancias tóxicas, era la catadora de veneno oficial en el Pabellón de Jade, pero, ¿qué pasaría en el Pabellón de Cristal? Le preocupaba si las doncellas de la consorte Lihua se habían enderezado. Cerró los ojos después de mirar a la consorte Gyokujou. Pensó en preguntar a Gaoshun en algún momento.



Al día siguiente, Gaoshun vino solo y estuvo reunido con Hongnyang. Jinshi parecía estar ocupado con algún otro trabajo en el palacio.

Según lo que contó el fiel eunuco, la consorte Lihua tenía una nueva doncella principal de cuarenta y tantos años y esta estaba instruyendo a otras tres doncellas más jóvenes. Dijo que la nueva doncella había sido la persona que había educado a la consorte Lihua y a la exjefa de doncellas en el pasado, por lo que ese aspecto estaba cubierto. Maomao imaginó vagamente a una persona que era una mezcla entre Hongnyang y Suiren, con el rostro dividido en dos, y juntó las manos por las doncellas del Pabellón de Cristal.

—Otra cosa, Xiaomao —anunció Gaoshun con el ceño más fruncido de lo habitual. Ella sintió una sensación desagradable y frunció el ceño de la misma manera—. Es sobre la hermana mayor de la consorte Loulan... ¿Tú conoces a esta joven?

Maomao se estremeció. Gaoshun sacó un papel de su bolsillo y lo extendió para mostrárselo a ella. El retrato dibujado con líneas finas se parecía mucho a una cara que le era bien familiar. Era delgada y de rasgos definidos. La altura era de cinco shaku y seis sun (aproximadamente, 170 cm). (NT: La altura en shaku y sun es una antigua medida de longitud japonesa donde 1 shaku equivale a 30,3 cm y 1 sun equivale a 3,03 cm. La relación es que 1 shaku es igual a 10 sun. Estas unidades se usan principalmente en artesanías tradicionales, como en la fabricación de tambores taiko o la medida de espadas, pero ya no es el estándar en Japón hoy en día.)

—Esto es...

Se parecía a una de las oficiales que se había metido con Maomao antes. También era alta. Recordó que esa oficial había estado en el grupo de Shishou que vio durante el incidente de la rosa azul.

—¿Así que esta es la verdadera Shisui?

—Sí, parece que normalmente se hace llamar Suirei.

Siendo la hija de una concubina, su posición no sería cómoda. Si hubiera recibido un carácter en su nombre de forma superficial, podría haber sido envidiada por otros. Más aún si su media hermana menor se convertía en una consorte de alto rango.

«Qué extraño», pensó. Shisui, o la consorte Loulan, le había hablado muy felizmente de su hermana. Por otro lado, Maomao nunca había visto sonreír a la verdadera Shisui. Siempre tenía una expresión apática y aburrida. ¿Se llevaría Shisui felizmente con la consorte Loulan? ¿O era la consorte Loulan la que la admiraba unilateralmente? Maomao no lo sabía.

—¿Qué pasa con ella? —preguntó Maomao.

Gaoshun miró de reojo a su alrededor. No había otras doncellas en la habitación, solo otro eunuco acompañante.

—Se dice que su madre era una mujer del pueblo, y parece que ya murió, pero...

Gaoshun habló de forma vaga. Parecía que dudaba en revelárselo a Maomao. «¿Será mejor que no indague?», pensó ella. A pesar de ello, la curiosidad creciente de la boticaria miró fijamente a Gaoshun e instó al eunuco a responder.

—Quien crió a Shisui fue un ex médico oficial del palacio.

—¿Un ex médico oficial?

Entonces, se entendía por qué la consorte Loulan había dicho que su hermana sabía de hierbas. Probablemente le habían impartido conocimientos de farmacología, al igual que a Maomao. Si ese era el caso, a la boticaria le venían a la mente varias implicaciones nefastas.

—Sí. Parece que originalmente era un médico oficial tan brillante que llegó a estudiar en el extranjero.

Estudiar en el extranjero era impresionante. Maomao pensó en su padre, Luomen. Él también había estudiado en Occidente durante muchos años. Una sensación de sudor frío y desagradable la recorrió de repente, pero Gaoshun continuó.

—Pero cayó en desgracia ante la Emperatriz y fue despedido.

—...

—Y la razón por la que fue despedido...

—Ah, no hace falta —lo cortó Maomao.

Quiso taparse los oídos. Estuvo a punto de sucumbir a la curiosidad, pero prefirió inclinar la balanza hacia su propia seguridad. Una alarma sonó en su interior, diciéndole que no debía escuchar ni una palabra más.

—La razón de su despido... fue que había dejado embarazada a una doncella en el palacio interior.

—...

Gaoshun lo dijo con una claridad abrumadora. Estaba pisando un terreno del que más tarde no podría volver.

—¿No te preguntas por qué un eunuco haría eso?

—...

—En el pasado, solo los médicos oficiales estaban exentos de la castración. Después de ese incidente, se eliminaron las excepciones y todos los facultativos que entran tienen que ser castrados.

Gaoshun seguía revelando cosas que ella prefería ignorar. «Qué castigo tan indulgente para tratarse de la Emperatriz», reflexionó Maomao con el sudor frío goteando por su semblante. El fiel eunuco le dio la respuesta de inmediato:

—Se dice que la doncella embarazada era solo una niña de poco más de diez años.

Era una historia de las que daban ganas de escupir. ¿Tantos pedófilos había en el mundo? ¿Tanto les atraían a esos hombres las niñas? Sin embargo, también era un problema si los gustos pervertidos se extendían.

Maomao conocía al menos a una persona con un gusto inexplicable por las niñas. El personaje que aún dejaba rumores en el palacio interior.

—La reducción de la sentencia del médico oficial fue solicitada por el Emperador anterior. El médico oficial se hizo cargo del niño, y la doncella se quedó en el palacio interior.

«Claro —pensó primero—. Pero... ¡¿Qué?!». Maomao recordó algo que le resultaba familiar. ¿No había oído una historia similar antes?

—En ese momento, la doncella era una sirvienta al servicio de una consorte de alto rango...

Maomao sabía lo que le había pasado a esa sirvienta después. Fue rechazada por la consorte, no pudo salir del palacio interior, vivió sola disfrutando de historias de fantasmas, y luego murió.

—Y esa ex consorte de alto rango fue entregada finalmente a Shishou.

Y la consorte Loulan era su hija. ¿Y si Shisui era...?

—Si la madre de Shisui fuera la niña que el médico oficial se llevó del palacio interior... Xiaomao, con todo esto, deberías entenderlo —concluyó Gaoshun.

Ella no asintió ni negó, sino que se quedó paralizada. La premisa de que el Emperador anterior solo tuvo dos hijos se derrumbaba. Gaoshun pareció quitarse un gran peso de encima al revelar las complejas relaciones interpersonales. Era como si dijera: «Ahora tú también eres cómplice de este secreto de estado». Maomao miró con resentimiento la espalda de Gaoshun mientras este se marchaba con aire de satisfacción.



No hay comentarios:

Publicar un comentario